Para conocer efectivamente la definición de la figura de un falso autónomo debemos conocer primero el como lo define el Estatuto de los Trabajadores. Un Falso Autónomo es aquella persona que realiza de forma habitual, personal, directa y a cuenta propia, una actividad económica o profesional a título lucrativo.

Las personas autónomas pueden tener ocupadas a otras personas como trabajadores, o ejercer la profesión de manera individual. Para ser autónomo, es necesario registrarse y darse de alta en el régimen especial de autónomos, con esto, es obligatorio atender a unos pagos de cuota de forma mensual, que atenderán según sea el caso. Hablamos de un falso autónomo, a una figura que aunque posee una relación laboral con la empresa, pertenece a el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) de la Seguridad Social. Sin embargo, en el registro principal de la empresa ejerce como trabajador por cuenta propia, en términos de dependencia, ajenidad y retribución de las actividades que pueda desempeñar.

Es así que, aunque se desempeña la misma cantidad de horas como cualquier trabajador con contrato laboral y por supuesto, tienes las mismas obligaciones pero no posee los mismos derechos en la empresa. Entonces, para reafirmar este tipo de figura, no queda más opciones que darte de alta en el RETA y así, se cumpliría con los correspondientes gastos derivados de ser un trabajador a título personal.

La diferencia principal entre un autónomo y un falso autónomo radica en que un falso autónomo tiene una relación laboral implícita con una empresa, pero dentro de esta, ejerce como un trabajador por cuenta propia en lo que respecta a términos de ajenidad, dependencia y retribución.

Entre el trabajo por cuenta propia y el trabajo en el que existe la figura de ajenidad, las diferencias suelen ser evidentes y en algunos casos parecen estar claras. Pero últimamente, ha surgido un tipo de “contratación” que se encuentra fuera de los linderos de estas definiciones utilizando un marco normativo no correspondiente con estos términos.

El falso autónomo en España

En España, más de 230.000 personas, que desarrollan y practican la mayor parte de su actividad por cuenta propia exclusivamente para un único cliente o empresa única empresa. Estos no son tomados en cuenta bajo la figura de trabajadores autónomos económicamente dependientes, es por ello que no gozan de los derechos y la protección que la normativa actual relaciona o sustenta a esta figura.

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Según la información reflejada en la última Encuesta de Población Activa en España, en nuestro país 281.000 autónomos declaran trabajar casi o exclusivamente para un sólo cliente o empresa en específico. Es así como 100.400 trabajadores sostienen trabajar para un cliente único, mientras que 180.600 declaran contar además con trabajos temporales de forma ocasional, desarrollando la mayor parte de su actividad en una empresa.

Haciendo a un lado a los 40.000 autónomos que ejercen su actividad en el sector agrario, en el que se dan otras condiciones y reglamentos propios, quedan 241.000 trabajadores que, por los datos suministrados por la encuesta del EPA, deberían estar registrados y censados bajo la denominación de TRADE. (Trabajador Autónomo que Depende Económicamente de un Cliente).

Paradójicamente, es importante señalar que sólo 10.500 trabajadores actuales están registrados de alta como Trabajadores Autónomos Económicamente Dependientes (un 4% del universo), lo que se traduce en 230.000 personas que no poseen una figura definida.

La UPTA señala que este problema es el reflejo de la renuncia por parte de las empresas contratantes a reconocer los derechos de esta fuerza laboral. Tampoco ayuda el estado de desconocimiento por parte de autónomos y empresas debido a la falta de campañas comunicativas en este sentido, mientras que las organizaciones gubernamentales a los cuales les corresponden definir esta situación, lo justifican a una falta en el presupuesto.

Esto, junto a la posición poco considerada de algunas entidades propias de la Administración por detectar casos de fraude y otras anomalías, dejan al trabajador en este limbo legal, lo que desencadena en una falta de protección como un falso autónomo.